miércoles, 29 de junio de 2011

Proyecto regalArte


María de los Ángeles Arancibia, una de las integrantes de constructores de paz comparte este proyecto para que todas y todos participemos de él:


Este  proyecto tiene como objetivo lograr motivar a todo aquel que tenga un talento artístico, se atreva a compartirlo. 
Pienso que todos hemos sido dotados de múltiples dones y encontramos la verdadera felicidad al derramarlos para tocar el alma del otro.
En principio este compartir está destinado a las comunidades que vemos como más necesitadas: hogares de niños, ancianos, discapacitados,  prisiones , extrema pobreza, etc… Pero la idea es  que esto se expanda para abrir el beneficio a los individuos olvidados que no están catalogados en ninguna organización pero que como todos necesitamos el abrigo del amor reflejado en cualquier expresión del alma; lo que llamamos arte.
He pensado que  por ejemplo esa señora que borda esparciendo flores o palomas en antiguos manteles, salga de su hogar y lleve su alegría a esa otra que jamás ha empuñado una aguja pero requiere la misma sustancia para alimentarse llamada ternura.
Esto es absolutamente gratuito todos lo poseemos, todos lo necesitamos y todos podemos entregarlo.
Imagino saltimbanquis en los hospitales, músicos en los hogares de ciegos, pintores dibujando con los niños dicapacitados, artistas organizando pequeñas obras en las cárceles, escritores ayudando a ancianos a contar sus experiencias en relatos que les harán plasmar pedazos de su alma.
¿Cuánto de locura tiene este proyecto?
¿Cuánto de fé en la bondad que anida en todo ser humano?
¿Cuántos querrán sumarse a esta cruzada?
¿Cuántos querrán ser visitados?
¿Cuántos sentirán en su interior el hada de la sonrisa? 
Como la radioactividad, una vez que se escapa, nadie conoce dónde termina su efecto,  también el gozo de compartirse es de una continuidad incógnita.
Todos sufrimos en esta época de la angustia planetaria: violencia, miseria, contaminación.
Todos poseemos herramientas, a veces oxidadas pero reciclables para ayudarnos ayudando. Nadie es tan pobre ni tan poco dotado para eximirse.
El artista famoso escaso de tiempo puede regalar una hora mensual a la causa.
El músico desfinanciado puede entregar una hora para derramar sus notas cerca de su hogar.
Si muchos artistas se juntan pueden cada uno regalar una hora para un taller que tenga continuidad en un hogar de ancianos , niños, etc…
Algunos de nosotros somos pobres de tiempo, otros somos pobres de voluntad, muchos pobres de dinero, sin embargo todos somos inmensamente ricos en sonrisas, abrazos y ternura.
¡¡¡¡NO LA APRISIONEMOS, DEJÉMOSLA SALIR AL ENCUENTRO DEL OTRO!!!!!   

martes, 7 de junio de 2011

El arte, educación para la Paz

Estamos invitados a la exposición de Arte y Diversidad organizada por la Red Interreligiosa Latinoamericana de Eduación para la Paz y la Corporación Vida Buena que se inaugurará el jueves 9 de junio a las 19:30 en el museo Ralli, Alonso de Sotomayor 4110, Vitacura

domingo, 5 de junio de 2011

El conocimiento que nos falta

Nuestro mundo moderno tiene un poder y unos conocimientos fantásticos. El hombre ha conquistado la luna, ha penetrado en el secreto de la materia y ha descubierto inmensas energías. Sí, poseemos unos conocimientos asombrosos. Pero nos falta el único conocimiento auténticamente necesario para la supervivencia de la raza humana: cómo transformar la violencia y el odio en ternura y perdón; cómo poner fin a la escalada de agresividad contra el débil; cómo ser capaces de ver las diferencias como un valor, en lugar de verlas como una amenaza; cómo hacer que las personas dejen de envidiar a los que más tienen, e incitar a éstos a compartir con quienes tienen menos. El verdadero problema de hoy es el desarme; no sólo en el nivel internacional, sino también en el nivel de nuestra agresividad personal. ¿Pueden los hombres y las mujeres derribar las barreras de los prejuicios y el miedo que separan a los grupos y las razas y crear un solo pueblo? ¿Estamos condenados a la guerra o es posible la paz?


                                                                                "Escritos Esenciales de Jean Vanier", P 67

sábado, 4 de junio de 2011

Unidad de cariño incondicional

Pilar Sordo ha escrito este texto que nos parece muy sintónico:


Veo a una familia maravillosa preocuparse por el peinado de su madre que está en coma profundo, para que en el momento de su partida se vea hermosa.
Veo gente recuperarse, con sonrisas y esperanzas, como si hubieran vivido una pesadilla de la cual se borran con el tiempo muchos recuerdos. Veo tubos, ventiladores mecánicos, muchas máquinas, remedios y sondas por montones para distintos fines los cuales empiezo a entender de a poco.
Por los pasillos camina un hombre que no fija su mirada y su mujer lo acompaña desde atrás en silencio y con la mirada temerosa.


Veo y converso con muchas personas que tienen a sus seres queridos inconscientes, hablarles, tocarlos convencidos, y a mi juicio con razón, de que ellos perciben el amor, si en verdad nunca el alma ha estado enferma.


Observo enfermeras, auxiliares de aseo, de alimentación, doctores, auxiliares de enfermería dar ánimo aún cuando a veces no hay mucho que esperar.


Kinesiólogos, nutricionistas y psicólogos que me hacen pensar cuantos de estos pacientes estarían muertos si hubieran sido atendidos en algunos de nuestros centros de salud públicos porque, gracias a Dios y me consta, no todos funcionan tan mal como los medios dicen.


Recepcionistas que reciben todo el día la angustia de todos los que estamos ahí y que además, debemos reconocer que no les damos el trato y cariño que merecen.


Ustedes se preguntaran desde donde hablo. Lo hago desde la UCI, que se llama UNIDAD DE CUIDADOS INTENSIVOS, pero por lo observado durante estos días dentro, claramente debiera llamarse UNIDAD DE CARIÑO INCONDICIONAL.


Conozco pocos lugares donde la gente entregue tanto cariño, se perdone, converse y revise sus vidas como en este lugar. Una zona donde nadie espera recibir, donde lo que importa es transmitir sin importar si el otro podrá o no responder a los desvelos, a los cariños y a las palabras que muchas veces parecen dichas al aire.


No podría decir quién sufre más en estos casos, si el paciente que, generalmente recuerda la mitad y eso de lo que vivió, o los familiares que están plenamente conscientes de lo que viven y de todo lo que significa esa realidad.


Cuánto debemos aprender de esta zona que es la última zona de la vida; después está San Pedro, según por lo menos mis creencias; peor si sería para mí saber que después de eso no hay nada más. Cuanto dolor me ha tocado ver al compartir la partida de varios y cuanto miedo he experimentado al sentir que mi amor puede volver al lugar desde comenzó su existencia.


Ojalá aprendamos a dar en silencio como ocurre ahí, a hablar sin esperar respuesta, a valorar y agradecer cada señal de vida por simple que sea, a amar profundamente sin esperar nada a cambio. A tener humor a pesar de la tragedia.


La energía que se vive ahí es tan potente que estoy segura que conscientemente, por lo menos muy pocos, se dan cuenta. La abnegación y la generosidad con la que trabajan es digna de reconocer.


Sin temor a equivocarme los problemas mayores no están con los pacientes sino que con los equipos de trabajo y con el tremendo stress al cual están sometidos.


Me pregunto cuántos de los familiares que estamos ahí les sabemos los nombres a todos ellos. Ellos mismos reconocen llamarse por los apellidos y muchas veces percibí que entre ellos mismos, el personal no dominan sus nombres, a mi humilde juicio algo que hay que mejorar. El saber el nombre del otro aumenta la confianza y genera mayor compromiso.


Sin duda una gran escuela en estos días de la cual espero haber salido con el curso aprobado.


Por Pilar Sordo, psicóloga